Martes 5 de marzo de 2019
Las marcas que no se transforman pierden ingresos y valor
Recientemente, se publicó en LinkedIn una animación sobre la evolución del ranking de las marcas, en 8 años, donde se apreciaba la caída de Coca Cola, IBM y Disney, en contraposición al alza de Apple, Gooble y Amazon.
Ese listado refuerza la idea de que quienes no redefinen su negocio verán caer sus ingresos y su valor de marca (casos conocidos son los de Kodak, Olivetti, Blockbuster, etc.). Transformarse ya no es una opción.
Redefinir no tiene que ver con cambiar de sector sino con ofrecer lo que el mercado pide.
La metodología DESING THINKING pone la mirada en el cliente y experimenta hasta dar con la mejor solución. Por ejemplo: si los consumidores quieren autos eléctricos, las automotrices deberán desarrollarlos. Otro caso es el de Coca Cola que se está transformando en de empresa de gaseosas a una de bebidas (ya vende leche y tiene tiendas de café): ya conoce su puerto.
El naturalista Darwin explicó sobre la evolución de las especies: "no es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco lo es el más inteligente, sino aquel que es más adaptable al cambio".
La disrupción requiere coraje, iniciativa, liderazgo y tomar acción inmediatamente, más allá de que el programa de implementación dure años y los resultados tarden en llegar.
Por eso la rotación de CEOs es cada vez mayor: antes duraban 10 años en una compañía. Ahora, apenas superan los 3, puesto que no logran provocar los cambios que el negocio requiere para alcanzar la rentabilidad que los accionistas quieren.
En su libro 4x4 Emprendedores todo terreno, Samuel González Guzmán destaca: "emprender es el arte de saltar al vacío y construir un avión en el proceso". La velocidad de los cambios que vivimos hace que debamos lanzarnos al vacío, armar el mejor avión en el proceso y, una vez terminado y ya volando, volver a saltar al vacío.
Adáptate o muere.
Por Máximo Crespo, para Ámbito Financiero